Relevo en el Comando de la Octava División del Ejército.

En las instalaciones del Cantón Militar Manare del municipio de Yopal en el departamento de Casanare, se realizó la entrega de la Octava División del Ejército, Unidad que tiene la responsabilidad de brindar seguridad y tranquilidad en los 250.628 Km2 de responsabilidad, que comprende los departamentos de Arauca, Casanare, Vichada y Guainía, además de los municipios de Boyacá, Cubará, Paya y Pisba, corregimiento de Samoré del municipio de Toledo Norte de Santander y la vereda Carimagua del Departamento del Meta.

A la Unidad Operativa Mayor llega el brigadier general Jairo Alejandro Fuentes Sandoval del arma de artillería, oriundo de la ciudad de Bogotá, con más de 30 años de carrera militar y quien ha ocupado los cargos de Agregado Militar Naval y Aéreo en la República Popular de China, Decano de la Escuela Superior de Guerra, Comandante de la Brigada Móvil No.16, Oficial de Operaciones de la Fuerza Conjunta de Acción Decisiva, Comandante del Batallón de Cadetes No. 1, Comandante del Batallón de Artillería de Defensa Aérea No. 2 Nueva Granada, Comandante del Gaula Atlántico, Comandante de la Séptima Brigada del Ejército, Comandante de la Fuerza de Tarea Conjunta “OMEGA”, Director de Relaciones Internacionales del Ejercito entre otros, destacándose como un oficial de excelentes cualidades humanas y profesionales, altamente comprometido con los procesos misionales de la institución que representa.

Le entrega el cargo el mayor general Luis Emilio Cardozo Santamaría, quien después de un año de logros operacionales en la jurisdicción se despide de la orinoquía colombiana satisfecho por el deber cumplido; mostrando durante su gestión 1.185 afectaciones a las organizaciones armadas ilegales, la neutralización de 77 acciones terroristas con una efectividad en la prevención del 67% en el Oleoducto Caño Limón Coveñas y del 98 % en el Oleoducto Bicentenario. El oficial desde ahora, será el comandante de la División de Aviación y Asalto Aéreo del Ejército Nacional.

La Octava División continuará trabajando con sus unidades territoriales y el acompañamiento de todas las instituciones públicas y privadas, uniendo voluntades para hacer más factibles las metas de seguridad y prosperidad, contribuyendo al emprendimiento y a una democracia con equidad que avalarán un porvenir apacible en la orinoquía colombiana.